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Acción Motriz · Tu revista científica digital · ISSN: 1989-2837.
EDITA: Asociación Científico Cultural en Actividad Física y Deporte (ACCAFIDE).
C/ León y Castillo, 26-28, 3º. 35004. Las Palmas de Gran Canaria (España).
Revista nº19 · Periodicidad semestral / Julio / Diciembre /2017

Editorial nº6 · Enero / Junio / 2011

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La Praxiología Motriz y el entrenamiento deportivo: ¿necesidad o virtud?
The Motor Praxiology and the sports Training: need or virtue?
Raúl Martinez de Santos · IVEF de Vitoria (España)

Como todo el mundo sabe…, Praxiología motriz* y entrenamiento deportivo son incompatibles. Sin embargo, por muy evidente que pueda ser, por muy de acuerdo que nos podamos poner a este respecto, la ciencia no admite afirmaciones tan rotundas a menos que vengan cargadas de argumentos y evidencias, por modestos que fueran. Por esto mismo, y prejuicios al margen, ¿somos capaces de aportar pruebas para defender lo contrario? Porque, ¿acaso necesita el entrenamiento deportivo de la praxiología motriz? O mejor dicho, ¿una formación en acción motriz* haría mejores a los entrenadores?

Pensemos en qué caso estaríamos dispuestos a cambiar de opinión si partiéramos de la afirmación primera, reflexionemos sobre los  razonamientos o argumentos que necesitaríamos para considerar lo contrario y busquemos con la honradez que exigimos y esperamos de los demás aquellas preguntas cuyas respuestas puedan operar el milagro en los demás. En fin, ¿podemos intentar aprovechar la necesidad de convencer para satisfacer nuestra necesidad de comprender esta cuestión?

¿Es la Praxiología motriz una Teoría del Entrenamiento Deportivo?

No.  Al igual que la Educación Física, el Entrenamiento Deportivo es una práctica de intervención y no una disciplina científica. Más concretamente, es un ámbito de intervención en el que se busca dotar a los deportistas, atletas o jugadores, de la competencia motriz asociada a la lógica interna de su deporte y aspirando a su más alta expresión.

La noción de ámbito de intervención es importante. El deporte es un mundo de rendimientos, de rendimientos competitivos más concretamente. Podemos concebir el rendimiento como el valor social del resultado deportivo, de la misma manera que los rendimientos escolares dependen del valor atribuido a los resultados obtenidos en las pruebas académicas. Por esta mera razón no resulta difícil saber qué no es la praxiología motriz ni cuál es su relación con el entrenamiento o la educación física: la Praxiología motriz es la herramienta fundamental y privilegiada de los entrenadores.

¿Dispone la Praxiología motriz de elementos suficientes para hacer aportaciones significativas al Entrenamiento Deportivo?

Sí. La perspectiva praxiológica es especialmente eficiente a la hora de conceptualizar la ludomotricidad*. Nociones como conducta motriz* y lógica interna* son, en su simplicidad, dos instrumentos potentísimos para cualquier motricista*, para cualquiera que aspire, profesionalmente o no, a modificar las capacidades de acción motriz de las personas.

Por un lado, el concepto de conducta motriz nos permite combinar la totalidad de la persona y la pluralidad de sus dimensiones. La perspectiva holista, humanista, no se agota en la educación formal. ¿De qué otra forma podemos tratar a nuestros jugadores y atletas sino como seres complejos, únicos, con pasado y con futuro? ¿Acaso nos perjudicaría, como entrenadores, reconocer que los modelos mecánicos y energéticos  son sólo modelos, por muy rentables que puedan llegar a ser? En definitiva, ¿no sería, precisamente, la conducta motriz el punto de encuentro de las distintas facetas de la preparación del deportista (física, psicológica, técnica, táctica…) en un verdaderamente Entrenamiento integrado?

Por otro lado, el concepto de lógica interna nos permite acceder a una comprensión avanzada y profunda de las situaciones motrices*, ya sean deportes o ejercicios de entrenamiento. Construidas mediante reglas o consignas, las tareas motrices* movilizan tipos particulares de acción motriz en función de las demandas que generan en los participantes (energéticas, afectivas y semiotrices, principalmente): estas demandas son las consecuencias práxicas a las que se refiere la definición de lógica interna, y mediante su correcta administración en el tiempo (sesión, microciclo, macrociclo…) es posible obtener los efectos de entrenamiento deseados (adaptaciones y aprendizajes principalmente). Con respecto a estos últimos, y aunque se realizara en clases de educación física, la investigación sobre la transferencia de aprendizaje nos permite tomar conciencia de que no todas las actividades sirven para la consecución de todos los objetivos y nos pone en la pista de cómo emplear la clasificación por dominios* de acción motriz.

¿Tiene la Praxiología motriz respuesta para todas las preguntas de los entrenadores?

No. Y tampoco nos vamos a escudar en el hecho de que nadie las tenga ni las pueda tener. Como decía Peirce,sólo cuando un grupo de hombres, más o menos en intercomunicación, se ayudan y estimulan unos a otros al comprender un conjunto particular de estudios como ningún extraño podría comprenderlos podemos hablar de ciencia, y en este sentido la praxiología motriz tiene todo lo necesario para plantearse preguntas interesantes y encontrar respuestas válidas.

La comunidad praxiológica ha dedicado sus esfuerzos al conocimiento de conjuntos de corpus de actividades por su relación con fenómenos socio-culturales relevantes tanto como al análisis de modalidades deportivas concretas. Ni tan siquiera la ausencia de más estudios acerca de elementos clave de ciertas lógicas de interacción, como la semiotricidad en juego, permitiría afirmar que no se dispone de información pertinente y transferible al mundo real a pesar de todo el camino que nos queda por delante.

¿Pero, de verdad hay alguien que aplique la Praxiología motriz?

Sí. Y en realidad, desde el primer momento, allá por los años 70 del siglo pasado. No caeremos en la tentación de pensar que ningún buen entrenador pueda serlo de no ser, también, una avezado praxiólogo. Cosa distinta es que para alcanzar el éxito deportivo sea necesario conocer el juego en profundidad, hablar en prosa sin saberlo a lo MrJourdain, y que la lógica interna de un juego sea, precisamente, ese comprensión inmensa que los entrenadores poseen de su deporte.

Si el saco de la ciencia siempre está lleno, como decía Stephen JayGould, es verdad que también lo está el del deporte: cada temporada, durante más tiempo que el que podemos recordar, hay campeones nacionales e internacionales, y los seguirá habiendo hagamos lo que hagamos. Sin embargo, lo que puede ser válido desde un punto de vista estructural deja de serlo cuando nosotros queremos ser los próximos campeones. En este caso, la praxiología motriz ofrece ventajas a la hora, por ejemplo, de formar deportistas de elite.

* Parlebas, P. (2001): Juegos, deporte y sociedades. Léxico de Praxiología motriz. Paidotribo. Barcelona.

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