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Acción Motriz · Tu revista científica digital · ISSN: 1989-2837.
EDITA: Asociación Científico Cultural en Actividad Física y Deporte (ACCAFIDE).
C/ León y Castillo, 26-28, 3º. 35004. Las Palmas de Gran Canaria (España).
Revista nº21 · Periodicidad semestral / Julio / Diciembre / 2018

Editorial nº20 · Enero / Junio / 2018

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PEDAGOGÍA DE LAS CONDUCTAS MOTRICES
PEDAGOGY OF DRIVING BEHAVIORS
Dr. José Hernández Moreno / Dr. Francisco Lagardera Otero · ULPGC / UDLL

La evolución de la Educación es una constante que se ha ido produciendo con el devenir histórico de manera constante hasta nuestros días, al tiempo que iban apareciendo nuevas teorías y concepciones del hombre y de la sociedad. Este hecho ha tenido lugar en todos y cada uno de los ámbitos educativos, y, en consecuencia, también en el ámbito de la Educación Física. 

De una manera simplificada y resumida podemos decir que la Educación Física ha pasado por diferentes tendencias y orientaciones: preparación para la vida cotidiana, para el ocio, la competición deportiva, la salud y de manera más específica como Educación, mediante el desarrollo de las capacidades físicas con una orientación biológica que ha ido evolucionando hacia el desarrollo de la competencia motriz a través de la conducta motriz. 

Cuando hablamos de competencia motriz, lo hacemos en el sentido que lo hace (Ruiz Pérez, 1995.19), cuando la define como “El conjunto de conocimientos, procedimientos, actitudes y sentimientos que intervienen en las múltiples interacciones que realiza en su medio y con los demás, y que permiten que los escolares superen los diferentes problemas motores planteados, tanto en las sesiones de educación física como en la vida cotidiana”. 

Lamentablemente nos encontramos con que el Proyecto DeSeCo (2003) no incluye entre las competencias educativas a la competencia motriz dejando a la Educación física huérfana de su fundamento principal y exclusivo, que es el desarrollo de la competencia motriz, si bien (Contreras Jordán, 2011:18) cuando en su obra sobre las competencias básicas desde la Educación Física, dice que ésta, “la Educación Física adquirió el compromiso de desarrollar la competencia motriz, es decir, que desarrollasen los recursos necesarios para desenvolverse en contextos de actividad física y deporte, más allá de las diferencias individuales que pudieran presentar, y que desarrollasen una competencia exitosa”, si bien en esta obra nos encontramos con que su planteamiento está hecho de manera que la Educación Física está, de alguna manera, sometida a las demás competencias, sin que posea un lugar propio, específico y diferenciado. 

Si lo que queremos hacer es darle a la Educación Física Escolar su propia especificidad y coherencia educativa debemos hacer un cambio copérnico tanto en la concepción de la misma como una competencia más, cómo en la manera de comprender el aprendizaje motor y el quehacer didáctico en la Educación Física Escolar, pasando de tomar como referencia educativa al comportamiento motor para hacerlo con la conducta motriz, entendida esta como la “Organización significativa del comportamiento motor” (Parlebas, P. 1981:27) 

Con la finalidad de iniciar una contribución a esta nueva orientación de la Educación Física Escolar nuestra revista inicia en este primer número de 2018, esta revista científica y divulgativa da un paso adelante publicando tres números anuales (enero, mayo y septiembre) y para celebrarlo inicia una serie de artículos monotemáticos cuya referencia central es la pedagogía de las conductas motrices, de manera que durante tres años, 2018, 2019 y 2020, cuanto menos, aparecerán en cada número dos artículos relativos a esta temática. 

Centrar la atención pedagógica en el sujeto que aprende, en las peculiaridades de cada persona, supone una auténtica revolución, algo parecido a lo que supuso considerar a la Tierra como un planeta del sistema solar y no el centro del universo. Este es el posicionamiento central de la pedagogía de las conductas motrices. 

En el ámbito de la educación física ya hace varias décadas que se sentaron las bases de una pedagogía activa, comprensiva, holística y auténticamente moderna, la pedagogía de las conductas motrices, que centra su actuar en la persona entendida ésta como un sistema inteligente, pero que hasta el día de hoy sigue siendo una gran desconocida para el sistema educativo vigente en la mayoría de sociedades del mundo. 

La pedagogía de las conductas motrices asume la posibilidad de convertirse de una vez por todas en una educación de vanguardia, en orden a poder satisfacer las necesidades de las personas habitantes del siglo XXI, dado que la cooperación solidaria, la “emorregulación” o la empatía interactiva se expresan y manifiestan como conductas motrices, de manera activa, como hechos de la realidad cotidiana, que pueden optimizarse mediante un programa aplicado que tenga en cuenta los dominios de acción motriz y la interpretación sistemática de las conductas motrices de las personas. 

La originalidad de esta pedagogía radica en que sus quehaceres pedagógicos son procedimentales, es decir, que incluso todos los discursos y requerimientos de carácter axiológico, están basados y reafirmados con el actuar del sujeto cognoscente, puesto que el docente está constantemente observando los comportamientos motores de las personas e interpretando sus conductas motrices, no lo que deberían ser, sino lo que son, no lo que deberían hacer, sino lo que son capaces de hacer en ese preciso momento en la cancha de juego, en el parquet del gimnasio o en la piscina, escenarios que se convierten en laboratorios vivos de la subjetividad humana, en el reino de la singularidad de cada persona, que es considerada y tratada como un ser único. 

Una pedagogía que trata al ser humano en toda su realidad distintiva, que puede ser capaz de adentrarse en la subjetividad misma de cada persona, puede ayudar como ninguna otra a facilitar el proceso vital de cada ser humano para que discurra por la senda del bienestar y la felicidad. 

Con la pedagogía de las conductas motrices se aborda, si se aplica con criterio de delidad a su formulación teórica, la educación emocional, la identidad motriz y la educación en los valores considerados necesarios socialmente al tiempo histórico en que se viva, de cada una de las personas consideradas sujetos cognoscentes objeto de educación, llevándolo a cabo de manera factual, real, práctica, no tan solo discursivamente, de modo que constituye una intervención sobre la realidad cotidiana y sensitiva del ser. 

Se trata pues de una pedagogía activa qué al influir en la optimización de las conductas motrices de las personas, tiene en cuenta su motricidad, su “emorregulación” y también la conciencia de sí mismo, es decir, su identidad como ser humano.

Revista nº20 ·  Periodicidad: Enero / Junio / 2018 ·  ISSN: 1989-2837

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